Como cualquier proyecto, un programa de bienestar debe iniciar con un fin en mente, como bien diría Covey. Para tener un fin en mente, hay que saber en dónde estás parado.
Es normal que los programas de bienestar se basen en las actividades que más gustan a los responsables, las actividades que les recomendaron, leyeron, lo más fácil de conseguir, o lo que alcanzó. El programa de bienestar depende de las ideas del equipo responsable y los recursos asignados, y no de objetivos.
Antes de tomar decisiones, es mejor recordar lo siguiente: ¿Para qué me sirve un programa de bienestar corporativo, de acuerdo a la experiencia que se ha generado en el mundo?
- Para mejorar mi imagen como empleador (employer branding): atraer y retener talento.
- Incrementos directos en productividad: ausentismo, rotación, presentismo.
- Incrementos indirectos en productividad: engagement.
- Control de costos relacionados con salud: seguros de gastos médicos.
En ocasiones nos dejamos llevar por opiniones y acciones rápidas con un aparente rápido impacto, como en cualquier otro proyecto.
Sin embargo, la mejor forma de optimizar el uso de tus recursos es partir de un diagnóstico inicial, para establecer objetivos. Los diagnósticos deben incluir una parte física, médica y cultural, en la medida de lo posible.
Con base en eso es más fácil establecer objetivos. ¿Qué tengo y qué necesito alcanzar? ¿con qué cuento?
Recuerda considerar:
¿Cómo lograr el apoyo de la dirección? ¿Conformaste un equipo de trabajo diverso? ¿Estableciste o alineaste a objetivos? ¿Estás seguro que las actividades que seleccionaste son las de mayor impacto de acuerdo a los recursos disponibles? ¿Hiciste un plan de trabajo? ¿Estás midiendo? ¿Estableciste incentivos? ¿El ambiente ayuda?
Fuentes:
Harvard Business Review (2016, march 31), De La Torre,Hector & Goetzel, Ron, "How to Design a Corporate Wellness Plan That Actually Works"
Virgin Pulse Blog (2013, june 5), "5 Best Practices of High-Performing Corporate Wellness Programs"

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